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Discurso de Graduación IV medio B

Emilia Carril y Diego Brieba

Emilia: Buenas tardes equipo directivo, administrativo, auxiliares, profesores, familiares y compañeros. Nos encontramos aquí reunidos próximos a vivir un momento que veíamos tan lejano y que logra encarnar un sin fin de emociones, entre las piedras de esta casona brotan los recuerdos, enseñanzas e historias vividas. Nuestros cuerpos y corazones realizan un viaje, el de recordar.

 

Diego: -¿Y qué es recordar?

 

Emilia: Volver a pasar por el corazón.

 

Diego: Recordamos cuando Jacinta dijo el primer día de clases que iniciábamos un nuevo capítulo de nuestras vidas con desafíos como las alianzas y momentos emotivos como la despedida, también que este año sería la última vez de muchos acontecimientos; último encuentro con Cristo, último baile del 18, últimas disertaciones, pruebas y paseos. Pues hoy cerramos el capítulo, pero aún quedan recuerdos por crear, en un par de semanas tendremos nuestra ansiada fiesta de graduación en donde disfrutaremos como generación, y esta misma noche estamos bordando memorias que perdurarán por siempre.

 

Quisiéramos recordar y agradecer eternamente a todos los profesores y profesoras que ayudaron en nuestra formación, no solo como estudiantes sino como personas. Haremos un recuento de algunos de ellos.

 

Emilia: Miss Isabel, ¿Quién lo diría? De delantales llenos de témpera a corbatas y zapatos lustrados, lápices de cera, casas de muñecas, juegos y rondas a lo que somos hoy.

Gracias por regar ese puñado de semillas que un día de marzo del 2006 llegó a tus manos.

 

Diego: De allí un listado de profesores, gracias Tía Paty y Miss Gloria.

 

Emilia: En 5to básico tuvimos a Francisco Guajardo o Profe Pancho, quien llegó a nuestro curso con un conejo y nos animó todas las mañanas del año diciéndonos «Sean felices» antes de salir por la puerta, con él pintamos mandalas en consejo de curso y aprendimos que hay otras cosas importantes, no todo eran las notas. Gracias por la alegría que irradiaste en nuestras vidas.

 

Francisco se fue a Valdivia y quedamos en las manos de Pedro Marchant, quien ahora está en Barcelona realizando unos estudios.

 

Diego: Que viajeros nuestros profes… Pedro, estamos orgullosos y felices por ti y te agradecemos por llenarnos de historia, cultura y siempre intentar unir al curso.

 

Emilia: Uff que costó eso, siempre andábamos con el pretexto “Es que somos tan distintos”.

 

Diego: -Pero este año nos unimos harto en el asado y en las alianzas.

 

Emilia: Síï que alegría darnos cuenta que ahora estamos mucho más cercanos que al comienzo del año.

 

Diego: -Aprendimos que las diferencias no dividen, unen.

 

Era sexto básico y nos sentíamos los reyes del mundo en nuestro esperado viaje. Con nuestros gorros de colores recorriendo La Serena y sus maravillas, comprando dulces de papaya en la Recova, jugando en la arena, intentando contener la risa y guardar silencio en los museos y la Mezquita, después de todo éramos niños.

 

Emilia: Séptimo básico y llega la Miss Lichy. Muy querida por las alumnas ya que era nuestra profesora de deporte, con ella pasamos largas tardes conversando a la sombra de la vida, los hermanos mayores y las profesiones. Luego ella tocaba su silbato negro e iniciaba de nuevo el partido.

Gracias Alicia por el cariño que nos tuviste, queremos decirte que es mutuo.

 

Diego: Alicia se jubiló el primer semestre y seguimos con Natalia Valderrama. Miss Nati, creemos que mereces un premio por tu paciencia. Quizás recuerdes una tarde calurosa en donde volaban aviones de papel de un lado de la sala a otro, abundaban las risas, los gritos y cantos y tú en medio del caos dices que si no cae ni un papel más y se acaba el ruido haríamos una guerra de aviones de papel. La cual, por supuesto cobramos el último día y se convirtió en uno de los mejores recuerdos antes de pasar a media.

 

Emilia: Gracias por las matemáticas y los valores y las múltiples convivencias, también el paseo que hicimos al Estadio Croata. Fuiste y eres una gran profesora, nos brindaste risas y amor.

 

Diego: Pasamos a media y llega nuestra Sofía Ponce de León. Por primera vez en mucho tiempo tendríamos una profesora  jefe por dos años. Y cómo no encariñarse con la Miss Sofi si siempre estaba dispuesta a una conversa reponedora o un sabio consejo.

 

Aunque ya estábamos en media, seguíamos teniendo espíritu de niños revoltosos, a veces conflictivos y peleadores, pero era típico de la edad… esos dramas banales de los pasillos que más de una visita a convivencia escolar nos valieron; los dejamos de lado, porque cuando crecemos, empezamos a darnos cuenta de las cosas valiosas y nos volvemos más conscientes. Gracias por tu paciencia Miss Ponce, en todos esos momentos. En esos consejos de cursos ruidosos e interminables, en las batallas por el poleron del viaje de estudios, que hoy volvemos a mirar y decimos, quizás, algo maduramos.

 

Emilia: Comenzó segundo medio y el viaje de estudios estaba por volverse realidad, uno de esos acontecimientos únicos, que ocurren solo una vez en la vida y que se atesoran en cámaras y corazones por siempre. La Isla es un lugar mágico, un paraíso, sin duda fue nuestra Arcadia por una semana. Nos conectamos profundamente entre nosotros y creamos recuerdos que hoy nos brindan risas y alegrías, como la caída sobre la tortuga, sí, Miss Ponce, hablamos de usted. O también las tardes de playa, en las que el monoi hacía su trabajo y más de alguno terminó insolado. También unos cuantos en la posta, pero esa es otra historia.

 

Diego: El tiempo pasó volando y nos enfrentamos a los electivos, eso sí, ya era de “grandes”. Empezamos a trazar e imaginar nuestro futuro, me refiero a lo que viene después de estos catorce años. En tercero medio, llega Harry o Potamoi, como se dice en Griego, la lengua de muchos filósofos. Al principio éramos rebeldes, a veces colmamos la paciencia de Harry, pero en general, él era muy perseverante, y nos tiene hasta hoy mucha fe, incluso diría que más de la que nos tenemos nosotros mismos.

 

Emilia: Gracias por estar ahí. Por escucharnos y apoyarnos en todas, gracias por siempre creer en nosotros. Gracias por enseñarnos a ser prójimos y no próximos.

 

Diego: Ya nos llegó la nostalgia, pero también tenemos que reconocer que hay algunas cosas que en su momento sólo queríamos dejar ir; como los “papelillos” con viñetas y frases que nos llevabas en la reflexión, y que más de alguno decía “Harry, no gastes tanto papel” o también las películas que veíamos, llenas de spoilers y apreciaciones, literalmente, cada 5 segundos.

 

Emilia: En donde todos exclamábamos *CURSO DICE AL MISMO TIEMPO*

“ Harry deja ver la película”

 

Diego: Tenemos mil cosas más que agradecerte, como la cooperación en las alianzas, en las que estabas dispuesto a todo. Si había que actuar, actuabas y si había que bailar, bailabas. También vamos a extrañar las convivencias de curso, las pizzas de Papa John’s ya se habían vuelto una tradición.

 

Después de estos dos años juntos, te agradecemos profundamente, solo nos quedó una cosa pendiente, la reflexión de la Romi.

 

Ahora haremos unas cuantas menciones especiales.

 

Emilia: A nuestros grandes humanistas Guillermo, Cecilia, Andrés, Marcela, Pía, Andrea y Estela.

 

Profe Gatica, nuestro maestro, nuestro mentor. Afortunadas las letras en tenerte a ti, afortunado tú al tenerlas a ellas. Es que no es coincidencia ni casualidad que un hombre como tú nos haya enseñado a nosotros tantos años. Éramos un curso difícil, de esos que preguntan cuántas páginas tienen los libros antes de siquiera abrirlos, de esos que creen que requieren un año para leer una novela de trescientas páginas, que sólo los viejos leen El Quijote, que la mitología está obsoleta. A ti te necesitábamos, un maestro que usara un lápiz como arma frente a este mundo tan adverso, que creyera firmemente en las palabras, los versos y los sonetos. Gracias por deleitarnos con tus clases, realmente nos marcaron.

 

Diego: Estela, hasta antes de tercero medio eras para nosotros la clásica profesora de la que hablan los hermanos mayores. Nos decían que eras de esas personas por las que hay que jugársela, que no eras fácil de impresionar y encantar, pero a nosotros nos gustan los desafíos. Así que ese primer día de clases de tercero medio tú no nos conocías, pero nosotros a ti sí, o eso creíamos, porque no fue hasta tiempo después que descubrimos tu personalidad. Nos gusta cuando dejas tu lado serio, y haces metáforas medias irónicas. Hemos aprendido que eres preocupada, sincera y muy sabia, gracias por enseñarnos y por estos últimos dos años que compartimos.

 

Emilia: Andrés, aún tenemos pesadillas por tu pruebas, ensayos y el trabajo de los partidos políticos. Pero tu compromiso, dedicación, profesionalismo y buena disposición superan todo eso. Que sigas creciendo como profesor, tuvimos suerte de tenerte y te deseamos lo mejor.

 

Un agradecimiento a los científicos: Claudia, Alejandro, Víctor, Marcela y mención especial a la Keka. Hicieron que para nosotros la ciencia se volviera consciencia.

 

Diego: Claudia, fuimos unos afortunados de tenerte desde 5to básico. Volviste la biología algo cercano, entretenido y didáctico. Hicimos maquetas de frutas y verduras, múltiples laboratorios, desde pigmentos de hojas hasta cerebros de vaca, donde incluso algunos llegaron a salir corriendo. Los horarios nunca estuvieron a nuestro favor, o era a las ocho, recién despertando o a las tres, hora en que abunda el calor y las ganas de irse a la casa. Sin embargo la alegría y el cariño siempre nos acompañaron. Nos vamos sintiendo mucha gratitud y amor.

 

Emilia: Alejandro, inolvidables tus clases en que nos enseñabas las onda, fuerzas y energías con mímicas. Quién habría dicho que se podía fusionar la física y la actuación. Gracias por hacer más entretenida esa asignatura que para muchos era chino.

 

Diego: Ahora los matemáticos: Pablo, Alexia, María Luisa y Victoria.

Gracias por comprender nuestro curso diverso: desde apasionados humanistas que definirían las matemáticas como una clase de supervivencia, en donde un azul era la gloria, hasta futuros ingenieros que ven problemas matemáticos como entusiasmantes desafíos. Todos y todas agradecemos cada clase y esfuerzo detrás, sin duda aprendimos.

 

Emilia: Roberto, Fernando y Jaime, gracias por acompañarnos en actividades como colonias, misiones, encuentros con Cristo y reflexiones. Eran instancias de amor y solidaridad, de esas que hacen bien al alma y al corazón.

 

Agradecemos también a Gaby, Fran, Verito, Pablo y Joaquín; quienes nos dieron las herramientas para ver el mundo de una forma distinta. Gracias por enseñarnos el arte y la música; dejaron en nosotros sinfonías y colores que nos acompañarán por siempre.

 

Diego: Profes de inglés, Lucy, Marlen, Carlos, Liz y Caitlyn. Valoramos su esfuerzo y compromiso a la hora de enseñarnos. Aprender otro idioma es siempre un desafío, que hoy es más necesario que nunca. Gracias por abrirnos las puertas del mundo.

 

Gracias, Rene, Javier, Cristobal, Barbi y profes de educación física. Por sacarnos de la rutina, por mantenernos activos y darnos la fortaleza necesaria para enfrentar la vida.

 

Emilia: Rene, te agradecemos las pichangas y las tardes de entrenamiento. Nos entregaste muchas enseñanzas, tanto dentro como fuera de la cancha. Quizás no nos llevamos muchos títulos ni ganamos campeonatos, pero si nos vamos con recuerdos; valiosos y eternos.

 

Diego: Caro Hume, Margarita, Pepe y equipo administrativo, valoramos el trabajo que realizan día a día para hacer del San Esteban un colegio donde abunden los valores y las ganas de aprender.

 

A todos los y las auxiliares queremos decirles que nuestro respeto y cariño es muy grande, son pilares fundamentales de este hermoso lugar. Les deseamos lo mejor.

 

Emilia: Gracias totales a quienes nombramos anteriormente porque gracias a ustedes somos lo que somos:

 

Somos una canción que aunque deje de sonar la melodía continuará dando vueltas en nuestras cabezas.

 

Somos un libro que aunque acabemos de leer no olvidaremos los personajes y los lugares.

 

Somos una fotografía que aunque ya haya sido tomada seguirá el recuerdo vivo.

 

Como dijo el cantautor chileno Manuel García

«Nuestra historia es mucho más que la historia de un final».